Cuando golpeamos a nuestros semejantes con el látigo de las ofensas, calumnias y vejaciones, tatuamos, con tinta indeleble, la imagen del resentimiento que crece con el tiempo. Obviamente, las heridas más profundas son las que traspasan las fibras de los sentimientos.
En todos los ámbitos de la vida social y política, más allá de las confrontaciones bélicas, sentimos preocupación por la proliferación de armas indecorosas que apuntan a dañar el honor de las personas, bajo el consabido lema de: “difama que algo queda”
Así transitamos por el camino de la descomposición política que destruye liderazgos forjados con sacrificios. Recordamos la leyenda del dueño de un camello que atribuía su pobre desempeño a las debilidades del animal, hasta que un día decidió venderlo y nadie lo quiso comprar. Hoy, como el dueño del camello, encontramos dirigentes políticos carentes de principios y valores democráticos, que asumen como enemigos a sus propios compañeros de partidos por el simple hecho de que aspiran a ocupar posiciones en el Estado: un derecho consagrado en la Constitución de la República Dominicana.
Y así andamos, con difamadores consumados, con mercenarios, sicarios y detractores de todo tipo, dispuestos a liquidar del ejercicio político a quienes se crucen en su camino. Ahora que estamos en la antesala de una campaña electoral que luce enrarecida, es el momento de plantear un cambio de conducta que permita elevar la calidad del discurso, actuando bajo el faro de la decencia, sin tener que difamar y ultrajar de forma mediocre y vulgar a quienes también les asiste el derecho de presentar sus aspiraciones ante el pueblo, que es el soberano.
Las heridas producidas con la daga curva de las calumnias, perduran para toda la vida.
Alcalde de Baní presenta logros del período 2025-2026
𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃.- 𝐄𝐥 𝐚𝐥𝐜𝐚𝐥𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳 𝐫𝐢𝐧𝐝𝐢𝐨́ 𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐚𝐬 𝐚𝐥 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐧𝐢́, 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐬𝐚𝐥𝐭𝐨́ 𝐢𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐚𝐯𝐚𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨́𝐫𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐢𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚, 𝐢𝐧𝐟𝐫𝐚𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐲 𝐭𝐮𝐫𝐢𝐬𝐦𝐨. El ejecutivo