Cuando golpeamos a nuestros semejantes con el látigo de las ofensas, calumnias y vejaciones, tatuamos, con tinta indeleble, la imagen del resentimiento que crece con el tiempo. Obviamente, las heridas más profundas son las que traspasan las fibras de los sentimientos.
En todos los ámbitos de la vida social y política, más allá de las confrontaciones bélicas, sentimos preocupación por la proliferación de armas indecorosas que apuntan a dañar el honor de las personas, bajo el consabido lema de: “difama que algo queda”
Así transitamos por el camino de la descomposición política que destruye liderazgos forjados con sacrificios. Recordamos la leyenda del dueño de un camello que atribuía su pobre desempeño a las debilidades del animal, hasta que un día decidió venderlo y nadie lo quiso comprar. Hoy, como el dueño del camello, encontramos dirigentes políticos carentes de principios y valores democráticos, que asumen como enemigos a sus propios compañeros de partidos por el simple hecho de que aspiran a ocupar posiciones en el Estado: un derecho consagrado en la Constitución de la República Dominicana.
Y así andamos, con difamadores consumados, con mercenarios, sicarios y detractores de todo tipo, dispuestos a liquidar del ejercicio político a quienes se crucen en su camino. Ahora que estamos en la antesala de una campaña electoral que luce enrarecida, es el momento de plantear un cambio de conducta que permita elevar la calidad del discurso, actuando bajo el faro de la decencia, sin tener que difamar y ultrajar de forma mediocre y vulgar a quienes también les asiste el derecho de presentar sus aspiraciones ante el pueblo, que es el soberano.
Las heridas producidas con la daga curva de las calumnias, perduran para toda la vida.
Muere alias “El Nueve” durante presunto enfrentamiento con agentes del Dicrim en Bocacanasta.
𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐔𝐧 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐌𝐚𝐢𝐫𝐨𝐧 𝐀𝐥𝐟𝐫𝐞𝐝𝐨 𝐀𝐥𝐦𝐚𝐧𝐳𝐚𝐫 𝐂𝐚𝐥𝐝𝐞𝐫𝐨́𝐧, 𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐢𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 “𝐄𝐥 𝐍𝐮𝐞𝐯𝐞”, 𝐟𝐚𝐥𝐥𝐞𝐜𝐢𝐨́ 𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐬𝐮𝐥𝐭𝐚𝐫 𝐡𝐞𝐫𝐢𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐛𝐚𝐥𝐚 𝐝𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐮𝐧 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐞𝐧𝐟𝐫𝐞𝐧𝐭𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐜𝐨𝐧