Cuando golpeamos a nuestros semejantes con el látigo de las ofensas, calumnias y vejaciones, tatuamos, con tinta indeleble, la imagen del resentimiento que crece con el tiempo. Obviamente, las heridas más profundas son las que traspasan las fibras de los sentimientos.
En todos los ámbitos de la vida social y política, más allá de las confrontaciones bélicas, sentimos preocupación por la proliferación de armas indecorosas que apuntan a dañar el honor de las personas, bajo el consabido lema de: “difama que algo queda”
Así transitamos por el camino de la descomposición política que destruye liderazgos forjados con sacrificios. Recordamos la leyenda del dueño de un camello que atribuía su pobre desempeño a las debilidades del animal, hasta que un día decidió venderlo y nadie lo quiso comprar. Hoy, como el dueño del camello, encontramos dirigentes políticos carentes de principios y valores democráticos, que asumen como enemigos a sus propios compañeros de partidos por el simple hecho de que aspiran a ocupar posiciones en el Estado: un derecho consagrado en la Constitución de la República Dominicana.
Y así andamos, con difamadores consumados, con mercenarios, sicarios y detractores de todo tipo, dispuestos a liquidar del ejercicio político a quienes se crucen en su camino. Ahora que estamos en la antesala de una campaña electoral que luce enrarecida, es el momento de plantear un cambio de conducta que permita elevar la calidad del discurso, actuando bajo el faro de la decencia, sin tener que difamar y ultrajar de forma mediocre y vulgar a quienes también les asiste el derecho de presentar sus aspiraciones ante el pueblo, que es el soberano.
Las heridas producidas con la daga curva de las calumnias, perduran para toda la vida.
Escuela Aliro Paulino de Nizao conmemora día del Bastón Blanco con actividad de sensibilización y entrega de reconocimientos
𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐋𝐚 𝐄𝐬𝐜𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐀𝐥𝐢𝐫𝐢𝐨 𝐏𝐚𝐮𝐥𝐢𝐧𝐨, 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐢𝐩𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐍𝐢𝐳𝐚𝐨, 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐢𝐳𝐨́ 𝐮𝐧𝐚 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐯𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐜𝐨𝐧𝐦𝐞𝐦𝐨𝐫𝐚𝐭𝐢𝐯𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐃𝐢́𝐚 𝐈𝐧𝐭𝐞𝐫𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐥 𝐁𝐚𝐬𝐭𝐨́𝐧 𝐁𝐥𝐚𝐧𝐜𝐨, 𝐝𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐮𝐚𝐥 𝐬𝐞