En la actual coyuntura electoral, en pleno ensayo para la aplicación de la ley de partidos políticos, y en los albores de un nuevo siglo, la República Dominicana se presenta ante el mundo como una de las naciones más débiles en materia de institucionalidad democrática. Y es que en tiempo récord hemos reformado en treinta y nueve ocasiones la constitución de la República, siendo el principal objetivo otorgar privilegios al Poder Ejecutivo, abriendo las puertas a los intereses de quienes detentan el poder. Obviamente, todos los despropósitos han sido apadrinados por los sectores conservadores que se esconden detrás del liderazgo político para sacar beneficios. Esa ha sido la triste historia del pueblo dominicano, donde los propios fundadores de la República pasaron por el oprobio de ver rodar sus sueños e ideales de progreso, ante la fuerza avasallante de los más oscuros intereses. Hoy apreciamos mensajes que delatan lo poco que hemos avanzado en materia de democracia, donde los partidos políticos han devenido en empresas que propician el enriquecimiento ilícito, la falta de escrúpulos y otros menudos calificativos que denigran el ejercicio de la política.
Ahora que estamos en la antesala de una lucha frontal porque se respete la Carta Magna, vemos que la lucha no la están librando las entidades políticas, sino los precandidatos que a lo interno de los partidos ven peligrar sus intereses. De ahí que sea el doctor Leonel Fernández, ex presidente de la República y aspirante a la candidatura presidencial, uno de los abanderados de la defensa a la Constitución. Y como si fuera poco, ahora Luis Abinader, aspirante a la presidencia por el Partido Revolucionario Moderno, llamó a sus seguidores a una concentración frente al Congreso para hacer oposición a los intentos de reforma constitucional, un llamado que debió hacer el presidente de su partido, por respeto institucional.
El panorama sombrío y desalentador se caldea con el pronunciamiento del presidente del Partido Revolucionario Dominicano, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, quien dijo ayer que sólo irá aliado al PLD si Danilo Medina es el candidato presidencial, algo que lleva a pensar que su alianza es con un individuo y no con un partido. En conclusión, la fragilidad de las organizaciones políticas es el peor lastre que impide a la nación avanzar en el desarrollo democrático, lo que se traduce en una falta de visión del liderazgo político nacional.
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𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐃𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐮𝐧 𝐞𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐩𝐞𝐫𝐢𝐨𝐝𝐢𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐲 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐢𝐧𝐜𝐢𝐚, 𝐞𝐥 𝐝𝐢𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐒𝐮𝐫 𝐂𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐏𝐨𝐥𝐢𝐜𝐢́𝐚 𝐍𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥, 𝐠𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐥 𝐉𝐨𝐫𝐠𝐞 𝐏𝐞𝐫𝐝𝐨𝐦𝐨 𝐒𝐞𝐧𝐚,