Todos los diagnósticos alertan sobre el difícil estado en que se encuentra, con múltiples dolencias, carencias de recursos y, para colmo, a pesar de sus grandes aportes a la familia, hoy está abandonado, en un espantoso proceso de hacinamiento.
Desde hace años padece los efectos de la contaminación, de las actividades ilícitas y de la falta de atención de las autoridades que deben garantizarle protección. Y ahí está, recostado en un lecho cada vez más degradado, muriendo frente a nosotros, en medio de los que ayer celebraban con él los más hermosos encuentros. Y podemos verlo retorciéndose de dolor sin merecer la más mínima señal de compasión por parte de las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Se trata del río Baní, el que está siendo asesinado de manera progresiva por individuos que destruyen su cauce sacando arena de forma indiscriminada y arrojando escombros que amenazan con destruir la escasa vegetación que le acompaña. El río Baní, el río que lleva el nombre de nuestro pueblo, muere por la indiferencia de quienes pueden evitar su deceso. Ahora que vemos una luz de esperanza, que se han realizado varios operativos con la participación del Servicio Nacional de Protección Ambiental, creemos que es el momento para levantar al pueblo en defensa de la vida de un amigo cuya muerte debemos evitar.
Es tiempo de demostrar que el río Baní no está sólo, que tiene dolientes y que juntos lo vamos a defender, cueste lo que nos cueste.
Residentes del 30 de Mayo dan plazo de 48 horas a Inapa para solucionar colapso cloacal; amenazan con cerrar la calle
𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐑𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐞𝐬 𝐌𝐚𝐫𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐒𝐨𝐭𝐨 𝐲 𝟏𝟗 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐳𝐨, 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐬𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫 𝟑𝟎 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐲𝐨, 𝐝𝐞𝐧𝐮𝐧𝐜𝐢𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚𝐧 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐨𝐬 𝐦𝐞𝐬𝐞𝐬