Todos los diagnósticos alertan sobre el difícil estado en que se encuentra, con múltiples dolencias, carencias de recursos y, para colmo, a pesar de sus grandes aportes a la familia, hoy está abandonado, en un espantoso proceso de hacinamiento.
Desde hace años padece los efectos de la contaminación, de las actividades ilícitas y de la falta de atención de las autoridades que deben garantizarle protección. Y ahí está, recostado en un lecho cada vez más degradado, muriendo frente a nosotros, en medio de los que ayer celebraban con él los más hermosos encuentros. Y podemos verlo retorciéndose de dolor sin merecer la más mínima señal de compasión por parte de las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Se trata del río Baní, el que está siendo asesinado de manera progresiva por individuos que destruyen su cauce sacando arena de forma indiscriminada y arrojando escombros que amenazan con destruir la escasa vegetación que le acompaña. El río Baní, el río que lleva el nombre de nuestro pueblo, muere por la indiferencia de quienes pueden evitar su deceso. Ahora que vemos una luz de esperanza, que se han realizado varios operativos con la participación del Servicio Nacional de Protección Ambiental, creemos que es el momento para levantar al pueblo en defensa de la vida de un amigo cuya muerte debemos evitar.
Es tiempo de demostrar que el río Baní no está sólo, que tiene dolientes y que juntos lo vamos a defender, cueste lo que nos cueste.
Autoridades anuncian operativos de titulación que beneficiarán a más de mil familias en la provincia
𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃.- 𝐀𝐮𝐭𝐨𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐢𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐚𝐧𝐮𝐧𝐜𝐢𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐞𝐧 𝐦𝐚𝐫𝐜𝐡𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐩𝐞𝐫𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐚 𝐭𝐢𝐭𝐮𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐞𝐧𝐝𝐚𝐬 𝐲 𝐭𝐞𝐫𝐫𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐮́𝐧