Los últimos asaltos perpetrados contra entidades bancarias en la República Dominicana han recibido una respuesta contundente de las autoridades, quienes en tiempo récord capturaron a los involucrados y de paso, enviaron un mensaje al crimen organizado de que no se saldrán con las suyas, cuando atenten contra las entidades financieras del país. Hasta ahí el reconocimiento a los organismos investigativos al servicio del Estado dominicano. Una muestra fehaciente de lo bien que andamos en cuanto a la persecución de individuos al servicio del crimen organizado. Partiendo de esa premisa, es oportuno abogar porque la Policía Nacional asuma con responsabilidad desmantelar los cientos de miles de puntos de drogas que operan a lo largo y ancho del territorio nacional bajo la complicidad de quienes están llamados a combatir el tráfico y consumo de sustancias prohibidas. Es decir, si las autoridades policiales quisieran, aquí no existieran puntos de drogas, porque estamos seguros que cuando agarran un pequeño distribuidor, ese dice quien le vende, y así sucesivamente, van apareciendo los que sustentan esos negocios ilícitos. Sin embargo, la cadena se rompe antes de llegar a los pejes gordos, porque al ser grandes, comprometen a la mayoría de los jefes con regalitos bien caritos.
Recordamos que en todo proceso de investigación las pesquisas tienen que ser dirigidas por el Ministerio Público, por lo que mueve a suspicacia que esas funciones sean asumidas por oficiales de la Policía Nacional. Ahora que se está hablando de reformas, que soñamos con una correcta gestión del sistema judicial, con un servicio policial acorde con los postulados de respeto que demanda la sociedad, es tiempo de desmantelar el entramado corrupto que se dedica a torpedear a lo Interno de la Policía Nacional, el proceso de desmantelamiento y captura de elementos del bajo mundo que operan protegidos por poderosos padrinos enquistados en las altas esferas del Estado. Ojalá que, así como logran atrapar a los que cometen asaltos a entidades bancarias, vayan a los barrios, sectores y residenciales, donde los mismos ciudadanos logran identificar los puntos de drogas. Está bueno ya de seguir soportando las burlas de las autoridades que se muestran indiferentes frente al crecimiento acelerado del microtráfico. Ese debe ser el primer paso para ganar la confianza de un pueblo que siente temor de denunciar los puntos de distribución de drogas que abundan en todo el territorio nacional.
Ciudadano solicita agua potable y reductor de velocidad en el sector El Torto de La Saona
Por. Sayerlis Sierra 𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐑𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐄𝐥 𝐓𝐨𝐫𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐋𝐚 𝐒𝐚𝐨𝐧𝐚 𝐞𝐱𝐩𝐫𝐞𝐬𝐨́ 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐨𝐫 𝐯𝐚𝐫𝐢𝐚𝐬 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚𝐧 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐨𝐫𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐥