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La provincia Peravia vive desde hace aรฑos una situaciรณn que, aunque muchos prefieren ignorar, se ha convertido en un problema urgente de salud, convivencia y seguridad ciudadana: el creciente nรบmero de personas con trastornos mentales severos que deambulan por nuestras calles sin control, sin tratamiento y sin acompaรฑamiento familiar.
No se trata solo de una imagen de abandono; se trata de una realidad que a diario se manifiesta en episodios preocupantes. Estas personas, sin acceso a la atenciรณn que necesitan, pueden mostrarse desorientadas, realizar sus necesidades fisiolรณgicas en espacios pรบblicos y, en algunos casos, presentar conductas agresivas producto de su condiciรณn. Todo esto los expone no solo al rechazo o al maltrato, sino tambiรฉn a situaciones que pueden terminar en tragedia.
De hecho, esta misma semana Peravia fue escenario de un hecho lamentable que ha consternado a la comunidad. Un hombre con trastornos mentales habrรญa estado forcejeando con una seรฑora en plena vรญa pรบblica. En un intento desesperado por defenderla, su padre intervino, se produjo un enfrentamiento y terminรณ asestรกndole varias estocadas al individuo, quien lamentablemente falleciรณ. Ahora, ese padre, que se presume actuรณ movido por el temor y la desesperaciรณn, enfrenta prisiรณn preventiva.
Un desenlace doloroso para todos los involucrados y un recordatorio estremecedor de la magnitud del problema.
Este tipo de situaciones no deberรญan ocurrir. No podemos seguir normalizando que personas en crisis vivan expuestas en las calles, sin supervisiรณn ni tratamiento, convirtiรฉndose ellos mismos en vรญctimas de un sistema que no tiene las herramientas suficientes para intervenir en el momento crรญtico.
Y es aquรญ donde se vuelve indispensable la creaciรณn de una Unidad de Crisis de Salud Mental en Peravia. Una estructura especializada que permita una intervenciรณn inmediata, profesional y humanitaria cuando un paciente entra en un episodio agudo. Un lugar donde se pueda estabilizar, proteger y canalizar adecuadamente a quienes hoy vagan sin rumbo.
Es justo reconocer que la DPS Peravia cuenta con un programa activo de salud mental, y que el hospital Nuestra Seรฑora de Regla dispone de una psiquiatra que ofrece atenciรณn especializada. Estas iniciativas son valiosas y reflejan compromiso. Sin embargo, enfrentan una barrera importante: para que un paciente ingrese al programa debe estar dispuesto a recibir ayuda y contar con un acompaรฑamiento familiar.
Pero la mayorรญa de las personas que vemos deambulando por las calles no tienen familia, han sido olvidadas por ella, o no estรกn en condiciones de aceptar tratamiento por sรญ mismas. En esos casos, los programas regulares no son suficientes.
Por eso es fundamental que desde el Gobierno central se impulse, con voluntad y rapidez, la instalaciรณn de una Unidad de Crisis en nuestra provincia. Una instituciรณn capaz de actuar donde las estructuras tradicionales no pueden: en la urgencia, en la calle, y en favor de quienes estรกn completamente solos.
No se trata solo de mejorar la seguridad o la convivencia. Se trata de garantizar dignidad, prevenciรณn, humanidad y protecciรณn para todos: para los pacientes, para sus familias, para los ciudadanos, y para quienes hoy se ven obligados a enfrentar situaciones que jamรกs debieron escalar.
Peravia merece una respuesta contundente. Y nuestros ciudadanos mรกs vulnerables, tambiรฉn.
