𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃.
𝐀 𝐩𝐨𝐜𝐨𝐬 𝐦𝐞𝐬𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮 𝐢𝐧𝐚𝐮𝐠𝐮𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧, 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐫𝐜𝐮𝐧𝐯𝐚𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐧𝐢́, 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐞𝐛𝐢𝐝𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐬𝐨𝐥𝐮𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐦𝐨𝐝𝐞𝐫𝐧𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐨𝐧𝐠𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨𝐧𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐭𝐫𝐚́𝐧𝐬𝐢𝐭𝐨 𝐲 𝐚𝐠𝐢𝐥𝐢𝐳𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐞𝐱𝐢𝐨́𝐧 𝐯𝐢𝐚𝐥 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐢𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐜𝐨𝐦𝐢𝐞𝐧𝐳𝐚 𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧 𝐮𝐧 𝐩𝐞𝐬𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐢𝐮𝐝𝐚𝐝𝐚𝐧𝐢́𝐚: 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐚𝐜𝐜𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐭𝐫𝐚́𝐧𝐬𝐢𝐭𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐧 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐝𝐨 𝐡𝐞𝐫𝐢𝐝𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐠𝐫𝐚𝐯𝐞𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐯𝐢́𝐜𝐭𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐦𝐨𝐫𝐭𝐚𝐥𝐞𝐬.
La velocidad excesiva y los rebases temerarios se han convertido en una peligrosa combinación en la circunvalación de Baní, una vía inaugurada a mediados de agosto del 2025, y en menos de seis meses ya acumula accidentes de tránsito con víctimas graves y fallecidas, dejando en evidencia que la imprudencia al volante puede anular cualquier avance en infraestructura vial.
Lo que debía representar progreso y seguridad se ha convertido, para muchos conductores en un tramo de alto riesgo.
La situación volvió a encender las alarmas esta misma semana, cuando dos accidentes de tránsito ocurrieron con menos de 24 horas de diferencia. Los hechos dejaron como saldo varios heridos y al menos una persona fallecida, sumándose a una cadena de tragedias que parecen repetirse con inquietante frecuencia en esta carretera relativamente nueva.
Conductores habituales coinciden en que el exceso de velocidad, la imprudencia y la falta de conciencia vial juegan un papel determinante. Sin embargo, también señalan otros factores que no pueden ser ignorados: deficiencias en la señalización, poca iluminación en algunos tramos y una limitada presencia de agentes de tránsito.
Cada accidente no solo deja vehículos retorcidos sobre el asfalto, sino también familias marcadas por el dolor, comunidades consternadas y una creciente sensación de inseguridad. Las imágenes y testimonios que circulan tras cada siniestro refuerzan la percepción de que la circunvalación de Baní se ha convertido en una vía donde el peligro acecha constantemente.
Este panorama plantea una reflexión inevitable: no basta con inaugurar una obra vial; es imprescindible garantizar que funcione bajo condiciones óptimas de seguridad. La prevención, la fiscalización y la educación vial deben acompañar de manera permanente este tipo de infraestructuras, para evitar que más vidas se pierdan en el camino.
La circunvalación de Baní aún está a tiempo de cumplir el propósito para el que fue construida. Pero para ello se requiere una respuesta firme de las autoridades y un compromiso real de los conductores. De lo contrario, seguirá siendo recordada no solo como una obra de impacto, sino como una carretera donde la imprudencia y la falta de control continúan cobrando víctimas.
