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En Peravia, la inseguridad ha dejado de ser un tema aislado para convertirse en una preocupaciรณn constante. Cada semana, los medios locales reportan nuevos actos delictivos, y lo mรกs alarmante no es solo la frecuencia de estos hechos, sino la audacia con la que se cometen. Los delincuentes ya no sienten la necesidad de cubrir su rostro, ni parecen temer a la presencia de las autoridades. Esto refleja una erosiรณn preocupante del respeto por la ley y por la vida ajena.
El caso mรกs reciente es especialmente impactante. Dos mujeres, cada una con su motocicleta y acompaรฑadas por sus hijos, fueron vรญctimas de un asalto perpetrado por dos individuos. No se tratรณ de un robo cualquiera: la presencia de niรฑos en la escena no detuvo a los delincuentes. Este hecho desnuda una realidad que resulta difรญcil de ignorar: los lรญmites del respeto hacia los demรกs y la integridad de los mรกs vulnerables se han desvanecido.
La situaciรณn exige una reflexiรณn seria por parte de las autoridades y la sociedad. No basta con incrementar la vigilancia; es necesario implementar polรญticas de prevenciรณn efectivas, fortalecer la justicia y fomentar valores de convivencia que desincentiven la violencia. Los ciudadanos de Peravia merecen transitar por sus calles sin miedo y confiar en que las instituciones pueden protegerlos.
Es hora de actuar antes de que estos episodios se conviertan en la norma. La delincuencia no solo roba bienes materiales, sino tambiรฉn la tranquilidad y la confianza de toda una comunidad. Ignorar esta realidad serรญa un error que nuestra provincia no puede permitirse.
