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Seis historias distintas, en puntos geogrรกficos diferentes, pero unidas por un mismo patrรณn: la violencia ejercida por personas cercanas, parejas, exparejas o incluso familiares directos.
Los hechos han generado alarma social no solo por la cantidad, sino por el escenario en el que ocurrieron: el hogar, ese espacio que deberรญa representar refugio, cuidado y seguridad, especialmente para mujeres, niรฑas y adolescentes.
Durante enero, al menos cinco mujeres fueron asesinadas por sus parejas sentimentales, en lo que las autoridades y los medios han identificado como feminicidios.
A estos casos se suma un sexto hecho ocurrido la noche de ayer, 28 de enero, donde una joven matรณ a su hermana menor de un disparo, ampliando el foco de preocupaciรณn hacia la violencia intrafamiliar mรกs allรก de la relaciรณn de pareja.
El caso mรกs reciente estremeciรณ a San Francisco de Macorรญs, cuando una adolescente de 14 aรฑos, Aneisy Ceballos de Jesรบs, perdiรณ la vida tras recibir varios disparos.
La presunta autora del hecho es su propia hermana, quien, segรบn las investigaciones preliminares, habrรญa accionado el arma y luego abandonado la escena. El hecho no solo dejรณ una familia destruida, sino que reabriรณ el debate sobre el acceso a armas de fuego y la normalizaciรณn de la violencia dentro del hogar.
Antes de este suceso, el paรญs ya registraba cinco feminicidios en distintas provincias durante las primeras semanas del aรฑo:
- Rosmery Sosa Rodrรญguez, de 30 aรฑos, fue asesinada a puรฑaladas por su pareja en el sector Gualey, en el Distrito Nacional, dejando tres hijos en la orfandad.
- Katherine Mรฉndez, de apenas 18 aรฑos, fue hallada sin vida con mรบltiples heridas de arma blanca en Los Peralejos. Su pareja ha sentimental ha sido seรฑalado como el agresor, quien huyรณ tras el crimen.
- Santa Sepรบlveda, de 32 aรฑos, muriรณ de un disparo en la cabeza durante el feriado de Reyes. El principal sospechoso es su compaรฑero sentimental.
- Awilda Encarnaciรณn, una adolescente de 16 aรฑos, fue asesinada por su pareja en San Josรฉ de Ocoa.
- Licairis Yalibes Dรญaz Valenzuela, de 25 aรฑos, falleciรณ en un caso que continรบa bajo investigaciรณn, vinculado a un oficial militar.
En todos estos casos, el denominador comรบn es devastador: la violencia fue ejercida por alguien con quien existรญa un vรญnculo afectivo o familiar.
Expertos en violencia de gรฉnero coinciden en que estos hechos reflejan una realidad persistente: la casa se ha convertido en uno de los lugares mรกs peligrosos para muchas mujeres.
La convivencia, lejos de garantizar protecciรณn, se transforma en un espacio donde se acumulan tensiones, control, celos, agresiones previas y silencios prolongados.
Otro elemento que se repite es el impacto colateral: niรฑos y adolescentes que quedan huรฉrfanos, familias fragmentadas y comunidades enteras marcadas por el dolor. Enero cerrรณ con varios menores que perdieron a sus madres y, en algunos casos, tambiรฉn a sus padres, ahora prรณfugos o encarcelados.
El asesinato de una hermana por otra hermana, ademรกs, expone una dimensiรณn aรบn mรกs cruda de la violencia: la que se gesta desde edades tempranas y se reproduce en contextos donde fallan la protecciรณn, la mediaciรณn y la atenciรณn psicolรณgica.
Estos seis casos ocurridos en menos de un mes no pueden verse como hechos aislados. Son seรฑales de alerta que obligan a revisar las polรญticas de prevenciรณn, la respuesta institucional y el acompaรฑamiento a familias en riesgo.
Cuando la violencia se instala en el seno familiar, el daรฑo es profundo y duradero.
Enero de 2026 quedarรก marcado como un mes en el que el paรญs fue testigo de cรณmo el lugar donde deberรญamos sentirnos mรกs seguros, se convirtiรณ, para muchas, en el escenario final de sus vidas.
