Todos los diagnósticos alertan sobre el difícil estado en que se encuentra, con múltiples dolencias, carencias de recursos y, para colmo, a pesar de sus grandes aportes a la familia, hoy está abandonado, en un espantoso proceso de hacinamiento.
Desde hace años padece los efectos de la contaminación, de las actividades ilícitas y de la falta de atención de las autoridades que deben garantizarle protección. Y ahí está, recostado en un lecho cada vez más degradado, muriendo frente a nosotros, en medio de los que ayer celebraban con él los más hermosos encuentros. Y podemos verlo retorciéndose de dolor sin merecer la más mínima señal de compasión por parte de las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Se trata del río Baní, el que está siendo asesinado de manera progresiva por individuos que destruyen su cauce sacando arena de forma indiscriminada y arrojando escombros que amenazan con destruir la escasa vegetación que le acompaña. El río Baní, el río que lleva el nombre de nuestro pueblo, muere por la indiferencia de quienes pueden evitar su deceso. Ahora que vemos una luz de esperanza, que se han realizado varios operativos con la participación del Servicio Nacional de Protección Ambiental, creemos que es el momento para levantar al pueblo en defensa de la vida de un amigo cuya muerte debemos evitar.
Es tiempo de demostrar que el río Baní no está sólo, que tiene dolientes y que juntos lo vamos a defender, cueste lo que nos cueste.
Alcalde Santo Ramírez da primer picazo para la remodelación del parque Marcos A. Cabral
𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐄𝐥 𝐚𝐥𝐜𝐚𝐥𝐝𝐞 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐧𝐢́, 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐑𝐚𝐦𝐢́𝐫𝐞𝐳, 𝐝𝐞𝐣𝐨́ 𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐝𝐨 𝐯𝐢𝐞𝐫𝐧𝐞𝐬 𝐥𝐨𝐬 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐦𝐨𝐝𝐞𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐥 𝐌𝐚𝐫𝐜𝐨𝐬 𝐀. 𝐂𝐚𝐛𝐫𝐚𝐥, 𝐜𝐨𝐧 𝐮𝐧𝐚