En contraste con los perfiles de modernidad que exhibe la zona sur de la ciudad, donde están presentes los diseños fastuosos que proyectan los avances urbanísticos, contemplamos en el extremo norte, la ausencia de planificación que deja al criterio de individuos el levantamiento de casuchas, que cual semilleros mal tramados reproducen la imagen del caos patentizado por las autoridades. Y no se trata de un desmadre de las autoridades actuales. Es lo que viene ocurriendo durante años, dando como resultado la proliferación de barrios que van cercando las orillas de ciudades, convirtiendo estos espacios en arrabales intransitables, con callejones sin las mínimas posibilidades de que se les construyan aceras y contenes, sin orden ni criterios urbanos, y peor aún, donde los moradores conviven en un completo estado de hacinamiento. Estos son los dos extremos de una ciudad que parece navegar a la suerte, sin la supervisión suficiente como para trazar las políticas de construcción en una población donde centenares de familias humildes toman por asalto una porción de terreno y lo convierten en un barrio.
Y después del asentamiento, aunque no cuenten con documentos que garanticen la propiedad, los vecinos se organizan para demandar los servicios que por naturaleza debe ofrecer el Estado. Con esas características, sin la intervención del departamento de planeamiento urbano, se han levantado una serie de barrios marginados, con callejuelas angostas, y carentes de servicios básicos. Es desde esa realidad que sentimos la necesidad de reclamar frente a las autoridades competentes para que actúen de manera eficiente, tomando el control del territorio del municipio, creando las condiciones de respeto por la urbanística, reconociendo que esos sectores merecen ser incluidos en los programas de construcción de viviendas para cambiar la imagen del otro lado de la ciudad, donde crece la desigualdad social. Mientras tanto, allá en la zona sur de la ciudad, están las compañías constructoras que levantan modernos residenciales, con el confort y la garantía de hermosos diseños que hacen el contraste perfecto. Aquí se revierte la canción para decir:
“si el norte fuera el sur habría una sola cara de la ciudad”.