𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃.
𝐂𝐚𝐬𝐚𝐬 𝐚 𝐩𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐥𝐚𝐩𝐬𝐚𝐫, 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨𝐬 𝐢𝐧𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐢𝐭𝐚𝐛𝐥𝐞𝐬 𝐲 𝐚𝐝𝐮𝐥𝐭𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞𝐯𝐢𝐯𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐞𝐱𝐭𝐫𝐞𝐦𝐚𝐬 𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐯𝐞𝐥𝐚𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐯𝐢𝐝𝐞𝐨𝐬 𝐝𝐢𝐟𝐮𝐧𝐝𝐢𝐝𝐨𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐝𝐢𝐫𝐢𝐠𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐭𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐒𝐨𝐭𝐨, 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐡𝐚 𝐬𝐚𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐥𝐮𝐳 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚 𝐩𝐨𝐛𝐫𝐞𝐳𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚 𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐦𝐨𝐧𝐭𝐚𝐧̃𝐨𝐬𝐚𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐢𝐩𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐧𝐢́.
Las comunidades montañosas del municipio de Baní enfrentan una realidad alarmante que por años ha permanecido invisible para muchos. Caminos intransitables, viviendas en condiciones precarias, escaso acceso a servicios básicos y una pobreza extrema marcan el día a día de decenas de familias que luchan por sobrevivir en medio del abandono.
Esta cruda situación ha quedado evidenciada a través de varios videos publicados recientemente por el dirigente comunitario Juan de Dios Soto, quien, con cámara en mano, ha recorrido estas zonas para mostrar al país las condiciones en las que viven sus habitantes. Las imágenes hablan por sí solas: casas de madera deteriorada, techos improvisados, falta de energía eléctrica estable y una alarmante carencia de alimentos y atención médica.
Uno de los aspectos más preocupantes es que la mayoría de las personas que residen en estas comunidades son adultos mayores, muchos de ellos viviendo solos, con problemas de salud y sin ningún tipo de pensión o ayuda estatal. Algunos dependen únicamente de la solidaridad de vecinos o de lo poco que logran producir en pequeños conucos, mientras otros sobreviven en condiciones que atentan contra su dignidad humana.
Estas personas no piden lujos, sino lo básico para vivir con decencia: acceso a salud, alimentos, mejores caminos, viviendas seguras y programas sociales que realmente lleguen a quienes más lo necesitan.
Las comunidades montañosas de Baní representan una deuda social pendiente. Su ubicación geográfica no puede seguir siendo excusa para la indiferencia.
La pobreza extrema, especialmente cuando afecta a personas de la tercera edad, requiere respuestas urgentes, coordinadas y humanas por parte de las autoridades y de la sociedad en general.
Estos videos no solo muestran una realidad dolorosa, sino que también constituyen un llamado urgente a la acción. Baní no puede avanzar dejando atrás a quienes, desde las montañas, claman por ser vistos, escuchados y atendidos.
