𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃.
𝐄𝐧 𝐦𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝟒𝟖 𝐡𝐨𝐫𝐚𝐬, 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐝𝐨𝐦𝐢𝐧𝐢𝐜𝐚𝐧𝐚𝐬 𝐡𝐚𝐧 𝐚𝐬𝐞𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐨𝐬 𝐠𝐨𝐥𝐩𝐞𝐬 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨́𝐫𝐢𝐜𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐢𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐝𝐞𝐬𝐦𝐚𝐧𝐭𝐞𝐥𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐜𝐮𝐥𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐚𝐥𝐭𝐚 𝐦𝐨𝐧𝐭𝐚𝐧̃𝐚 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐬𝐢𝐯𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐚𝐥𝐭𝐚 𝐦𝐚𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐮𝐦𝐚𝐧 𝐭𝐨𝐧𝐞𝐥𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐬𝐮𝐬𝐭𝐚𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐢𝐥𝐢́𝐜𝐢𝐭𝐚𝐬.
Lo que comenzó como un operativo de inteligencia en las zonas rurales de Baní, terminó destapando una compleja red de producción y transporte que pone a esta provincia en el foco principal de la seguridad nacional. Entre el sábado y la madrugada del domingo, el panorama cambió drásticamente para las estructuras del narcotráfico que operan en el sur del país.
Todo comenzó el sábado, cuando equipos de la DNCD y el Ministerio Público se adentraron en los terrenos de La Montería. En una zona de difícil acceso, lo que parecía una finca común ocultaba un cultivo industrial: 1,835 plantas de marihuana, algunas de las cuales superaban los dos metros de altura.
El hallazgo no fue casual. Los agentes encontraron un sistema de logística preparado para la expansión, con casetas para el secado de la hierba y cientos de semilleros listos para ser plantados. Aunque los responsables emprendieron la huida al notar la presencia oficial, las autoridades ya les pisan los talones a los tres principales sospechosos vinculados a este “jardín” clandestino.
Sin embargo, el golpe más fuerte estaba por llegar. Mientras los ecos del operativo en la montaña aún resonaban, la atención se trasladó a las costas de Baní durante la madrugada del domingo. Durante una operación con autoridades nacionales e internacionales, unidades marítimas y aéreas interceptaron una lancha rápida en aguas internacionales frente a Peravia.
El resultado es contundente: un cargamento que se estima supera las dos toneladas de presunta cocaína. Los fardos, recuperados tras una persecución a alta velocidad, representan uno de los decomisos más grandes realizados en la zona en tiempos recientes. Este operativo confirma que las redes internacionales siguen viendo en el litoral de Peravia una puerta de entrada, pero que la vigilancia tecnológica y los radares están cerrando ese paso.
La geografía de Peravia es su mayor bendición y, a la vez, su mayor reto. Por un lado, las montañas de La Montería ofrecen el escondite perfecto para cultivos ilegales; por otro, sus costas abiertas son una tentación para las lanchas “Go Fast” que suben desde Sudamérica.
Con estos dos operativos consecutivos, queda claro que la provincia está bajo un asedio constante de las redes criminales, pero también bajo la lupa más estricta de las autoridades en años.
