La espera ha sido larga, a veces con desaliento, llena de inquietudes que requieren de respuestas, con tropiezos y caídas, pero con la fe de levantarnos. Así hemos permanecido en un peregrinar de décadas, escuchando voces que truenan en demanda de soluciones a los acuciantes males que nos afectan, voces que claman por oportunidades de trabajo, y por la construcción de obras prioritarias. Sin embargo, con el paso de los años, las voces del liderazgo comunitario se apagan, se pierden en la bruma del engaño, y caen en el fondo de la frustración que lleva a la desesperanza.
Ahora que asistimos a los actos conmemorativos de los 255 años de la fundación de la villa Nuestra Señora de Regla de Baní, sentimos que debemos renovar la fe de un pueblo que ha sido relegado a arrastrar sus necesidades, ante la apatía y el desgano de las autoridades que han jurado trabajar a favor de nuestras comunidades.
En esa búsqueda de soluciones, el pueblo ha tenido la visión de organizarse, intentando llegar a las instancias del Estado con un Consejo de Desarrollo Provincial en condiciones de impulsar en unidad los programas y proyectos que por años se han tomado como fuentes de promesas que se postergan.
El consejo ha sido organizado, lo integran los diversos sectores de la vida económica, social y cultural de la provincia Peravia, pero en dos años, dicho consejo no ha podido arrancar. ¿Será por falta de combustible o por alguna otra dificultad? La verdad es que el pueblo ya comienza a preguntar sobre las razones por las que el Consejo de Desarrollo Provincial aún no ha podido arrancar.
Ciudadano solicita agua potable y reductor de velocidad en el sector El Torto de La Saona
Por. Sayerlis Sierra 𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐑𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐄𝐥 𝐓𝐨𝐫𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐋𝐚 𝐒𝐚𝐨𝐧𝐚 𝐞𝐱𝐩𝐫𝐞𝐬𝐨́ 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐨𝐫 𝐯𝐚𝐫𝐢𝐚𝐬 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚𝐧 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐨𝐫𝐚𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐥