¿Por qué es tan difícil?

Esa es la pregunta que surge ante las frecuentes violaciones a las leyes que se muestran como evidencias de lo mal que andamos en la sociedad dominicana. Vivimos en un país donde los ciudadanos contamos con las normativas jurídicas más avanzadas, pero aún seguimos reproduciendo las mismas inconductas, que nos reducen como seres humanos. Y es que el dominicano, en un alto porcentaje, se resiste a acatar las leyes y resoluciones, afectando la convivencia con las malas acciones que terminan en violencia.
De todo esto, lo que más preocupa es la falta de autoridad para garantizar el orden y el respeto que todos merecemos. Sólo con autoridades dispuestas a hacer cumplir las leyes, ordenanzas y resoluciones, evitariamos pasar por tragedias que consternan a la sociedad. De ahí que la lucha de hoy incluye el rescate de los valores que estamos perdiendo por la falta de conciencia de quienes en función de autoridades no cumplen con sus responsabilidades.
Se está haciendo normal observar las violaciones a la ley de tránsito frente a las narices de los agentes de la DIGESETT. Vemos niños y adolescentes en colmadones donde se ingieren bebidas alcohólicas y nada pasa, sentimos de madrugada el estruendo de la música alta y todo es fiesta, se extiende el horario de cierre de centros de bebidas alcohólicas y todos celebran. Entonces, ¿Por qué nos quejamos cuando nos comparan con una selva? Lo más triste, es que los mismos que irrespetan y violan nuestras leyes, cuando se encuentran en otros países, se muestran totalmente distintos. Y todo ocurre porque encuentran autoridades permisivas que “por razones desconocidas’ se voltean para no mirar las violaciones que se originan.
En medio del carnaval donde muchos se disfrazan de autoridad, debemos iniciar una campaña para evitar las malas acciones que se presentan en nuestra sociedad.

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