Los pueblos se presentan, se proyectan y definen por el comportamiento de su gente. La imagen de una ciudad, sin importar la dimensión de sus obras materiales, se evidencia y resalta a través de las acciones humanas, en la práctica cotidiana y en los valores culturales que se asumen de forma colectiva.
El mayor aporte que podemos hacer a la ciudad es velar por la preservación del patrimonio histórico y cultural, respetando los valores que eleven el orgullo de sus pobladores, asumiendo la defensa del municipio frente a las amenazas que se presentan. Y así andamos por los caminos del retroceso, con un Baní cada vez más alejado del espíritu de familia, donde el lema de ciudad limpia nos queda como reliquia del pasado, y sentimos que vamos perdiendo la vergüenza frente a la imprudencia y falta de civismo de quienes han tomado las calles para ‘buscársela’ a cómo de lugar. Y así van convirtiendo la ciudad en un arrabal.
La muestra palpable la podemos encontrar en el parque central Marcos A. Cabral, a solo metros del ayuntamiento municipal, donde los visitantes son asediados por jóvenes que – con cartones en manos- se declaran vigilantes del vehículo a estacionar. Y así tenemos el parque lleno de cartones, con lavaderos improvisados, con las esquinas atestadas de motores y con otras menudas acciones que reflejan la falta de atención de las autoridades municipales. Baní tiene que levantarse, salir adelante y proyectarse con su verdadera esencia de ciudad llena de valores, principios y tradiciones. Sin embargo, son las autoridades las que deben dar el primer paso para recuperar lo que estamos perdiendo antes de que la ciudad se convierta en un espacio donde se pierda el respeto a la autoridad y al derecho a vivir en paz.
Instalan reductores de velocidad en la avenida Fabio Herrera
𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐋𝐚 𝐃𝐢𝐫𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐆𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐠𝐮𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐓𝐫𝐚́𝐧𝐬𝐢𝐭𝐨 𝐲 𝐓𝐫𝐚𝐧𝐬𝐩𝐨𝐫𝐭𝐞 𝐓𝐞𝐫𝐫𝐞𝐬𝐭𝐫𝐞 (𝐃𝐈𝐆𝐄𝐒𝐄𝐓𝐓) 𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐨́ 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐦𝐢𝐞́𝐫𝐜𝐨𝐥𝐞𝐬 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐬𝐭𝐚𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐝𝐮𝐜𝐭𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐯𝐞𝐥𝐨𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐚𝐯𝐞𝐧𝐢𝐝𝐚