𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃.
𝐂𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐞𝐨𝐜𝐮𝐩𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐒𝐚𝐥𝐢𝐧𝐚𝐬, 𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐥𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐨𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐚 𝐠𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐬𝐨𝐥𝐢𝐜𝐢𝐭𝐮𝐝 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐞𝐧𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐉𝐮𝐥𝐢𝐭𝐨 𝐅𝐮𝐥𝐜𝐚𝐫 𝐚𝐥 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐋𝐮𝐢𝐬 𝐀𝐛𝐢𝐧𝐚𝐝𝐞𝐫, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐢𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐚 𝐚𝐥 𝐌𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐌𝐞𝐝𝐢𝐨 𝐀𝐦𝐛𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐚 𝐝𝐞𝐟𝐢𝐧𝐢𝐫 𝐥𝐨𝐬 𝐥𝐢́𝐦𝐢𝐭𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐋𝐚𝐬 𝐃𝐮𝐧𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐧𝐢́ 𝐲 𝐬𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐧𝐨𝐳𝐜𝐚 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨 𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐚 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐫𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐚́𝐫𝐞𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐭𝐞𝐠𝐢𝐝𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐝𝐞́𝐜𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐚 𝐳𝐨𝐧𝐚.
Como antecedente, el legislador remitió una comunicación al alcalde municipal, Santo Ramírez, y a la sala capitular, solicitando la donación de los terrenos ocupados por estas familias. La petición, sin embargo, ha desatado opiniones encontradas y fuertes críticas desde distintos sectores nacionales.
Ante este escenario, dirigentes comunitarios de Salinas alzaron su voz en respaldo a la propuesta de Fulcar, aclarando que no habitan dentro de Las Dunas y que, pese a esto, han sido señalados como invasores.
El pastor Wellington Tavárez expresó que la confusión persiste desde hace años por la falta de claridad en los límites del área protegida.
En el mismo sentido, Nelson Tejeda manifestó su incomodidad y recordó que el propio viceministro de Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente visitó la comunidad y pudo constatar la ubicación de las viviendas, así como la distancia respecto a la zona protegida. Aprovechó para extender una invitación directa al presidente Abinader para que visite la localidad.
Por su parte, Carlos González (Calín), criticó que periodistas banilejos radicados en Santo Domingo han intentado alegadamente desmeritar el proyecto desde la distancia, sin conocimiento real de la situación. Además, denunció que los comunitarios se sienten asediados por la Marina y la Armada, lo que aumenta el clima de tensión.
Mientras tanto, Francis Montilla recordó que los habitantes de Puerto Hermoso tienen más de 80 años establecidos en la comunidad y que, lejos de ser invasores, han sido los principales defensores del ecosistema de Las Dunas.
La falta de una delimitación clara por parte de las autoridades ha convertido este tema en un foco de tensión, donde se entrecruzan intereses medioambientales, sociales y humanos. La comunidad de Salinas insiste en que no busca afectar el área protegida, sino el reconocimiento de un derecho adquirido a lo largo de generaciones.
