Todo depende del lugar donde nos encontremos en la pirámide social, ya que no es lo mismo ni es igual evaluar desde abajo lo que ocurre en el barrio a tener que asumir la responsabilidad de haberle fallado a la sociedad en materia de seguridad ciudadana.
Las historias de asaltos, robos y atracos se cuentan por todas partes. Son pocas las familias que no han sido víctimas de la delincuencia: comenzando por los atracos en las calles, en las viviendas, en colmados, iglesias y lugares que nunca imaginamos. ¿Cómo podemos sentirnos seguros los ciudadanos, cuando la delincuencia ha llegado a los predios del presidente de la República? Y ahora, como muestra de que tocamos fondo, contamos el triste y bochornoso episodio por el que acaba de pasar el ex pelotero David Ortíz, una gloria del béisbol de las Grandes Ligas, quien resultó baleado en un confuso incidente registrado en un centro de diversión ubicado en la avenida Venezuela, de la zona oriental.
El caso ha trascendido a nivel internacional por tratarse de una figura conocida. Sin embargo, los hechos que se presentan a través de los medios de comunicación delatan la magnitud de lo que está pasando en una sociedad flagelada por la violencia, la delincuencia y la criminalidad. Y si a esto se suma la corrupción que impera en el sistema judicial podemos afirmar que estamos frente a una posible crisis de gobernabilidad, donde los ciudadanos tendrán que hacer justicia por sus propias manos. Obviamente, llevamos años planteando la necesidad de implementar un plan nacional de seguridad ciudadana que incluya la aplicación de políticas públicas que permitan combatir los factores causales de los males sociales.
Es oportuno recordarle a los funcionarios y autoridades al servicio del Estado, que la delincuencia y el crimen organizado no disminuyen por el hecho de ocultar los datos estadísticos que muestran su crecimiento, tampoco con el argumento de que se trata de una simple percepción de la población. Lo que se vive en todos los rincones de la geografía nacional apunta al crecimiento progresivo de un flagelo social que está desafiando a las autoridades.
¡No es cuestión de percepción, tenemos un serio problema y hay que buscarle solución, por el bien de todos.!
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𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐄𝐥 𝐞𝐱𝐝𝐢𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐉𝐮𝐧𝐭𝐚 𝐃𝐢𝐬𝐭𝐫𝐢𝐭𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐂𝐚𝐭𝐚𝐥𝐢𝐧𝐚, 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐄𝐫𝐧𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐋𝐮𝐠𝐨, 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐢𝐝𝐞𝐫𝐨́ 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐧𝐮́𝐞𝐧 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐚𝐥𝐝𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐫𝐫𝐨𝐥𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝