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Hace exactamente doce meses, el techo de la emblemรกtica discoteca Jet Set colapsรณ, sepultando bajo toneladas de concreto los sueรฑos de 236 personas.
Lo que iniciรณ como una velada para disfrutar la voz del merenguero Rubby Pรฉrez, terminรณ siendo el escenario de una pesadilla nacional que dejรณ a cientos de familias rotas y a un paรญs sumido en la incredulidad.
Aunque el dolor abrazรณ a toda la naciรณn, la provincia Peravia sintiรณ el golpe con una crudeza indescriptible.
De las vรญctimas mortales, 10 eran oriundos de Banรญ, personas queridas que dejaron un vacรญo inmenso en sus barrios y comunidades.
Entre los rostros que hoy recordamos con lรกgrimas se encuentran el empresario Luis Santana (conocido como Mello Electrofรกcil) y su esposa Dananllรญris Feliz; Ismael Antonio Dรญaz Troncoso (Antonio Gas) y su esposa Patricia Matos; asรญ como Manuel de Los Santos (Manny), hijo del reconocido empresario banilejo Ramรณn de Los Santos. Ana Figuereo (Tato), Yoselin (de nacionalidad venezolana), Desirรฉ Marcano y el abogado Sรณcrates Peรฑa.
Reconocidos activistas y jรณvenes que solo buscaban un momento de esparcimiento y hoy son el motivo de un duelo que Banรญ ha hecho permanente.
Mientras el pueblo dominicano realiza homenajes, vigilias y eucaristรญas en la “zona cero” (donde se encontraba el centro nocturno), el proceso legal avanza a un ritmo que muchos familiares consideran dolorosamente lento.
Precisamente el pasado lunes 6 de abril, solo dos dรญas antes del aniversario, se retomรณ la audiencia preliminar contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del establecimiento.
El Ministerio Pรบblico mantiene una acusaciรณn de homicidio involuntario y negligencia, alegando fallas estructurales graves y sobrecarga del techo con equipos pesados sin aval tรฉcnico.
La audiencia estuvo cargada de tensiรณn; a la salida del Palacio de Justicia, los imputados fueron recibidos con gritos de “asesinos” por parte de ciudadanos y deudos que exigen una condena ejemplar.
En tanto que el tribunal ha otorgado plazos para nuevos peritajes solicitados por la defensa, lo que mantiene el juicio de fondo aรบn en espera.
A un aรฑo de distancia, la herida sigue abierta. Banรญ, un pueblo unido por sus raรญces, no solo recuerda a sus fallecidos; Banรญ exige que la justicia sea tan sรณlida como debiรณ ser aquel techo.
Hoy recordamos que detrรกs de cada cifra hay una historia, un hijo, una madre o un amigo que no regresรณ a casa.
Que la memoria de los que partieron sea el motor para que nunca mรกs la negligencia se cobre una vida en nombre de la diversiรณn.
