Playas, dunas, montañas, gastronomía y cultura conviven en una provincia incorporada al mapa turístico desde hace tres décadas. Mientras nuevas inversiones públicas comienzan a ejecutarse y el Ministerio de Turismo la define como un “destino turístico emergente de alto potencial”, actores públicos, privados y comunitarios coinciden en desafíos que todavía dificultan convertir sus atractivos en una experiencia integral de destino.

¿Y después de aquí, adónde vamos?
Un visitante llega a las Dunas de Baní, recorre Salinas o se desplaza hasta alguno de los espacios naturales de Peravia. Disfruta el atractivo que motivó el viaje y entonces aparece una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué más puede hacer? Dónde comer, qué otro lugar visitar, cómo llegar, dónde pasar la noche o qué experiencia realizar al día siguiente no siempre forman parte de una oferta organizada y fácilmente accesible para quien desconoce el territorio.
La provincia posee costa, montaña, patrimonio cultural, gastronomía, producción agrícola, turismo religioso y espacios naturales capaces de sostener experiencias muy diferentes. El problema no parece estar en la cantidad de recursos disponibles, sino en la capacidad para conectarlos. Yaina Rosario, vinculada a la oferta gastronómica provincial, estima que alrededor del 80 % de sus clientes procede de fuera de Peravia. Muchos llegan desde Santo Domingo y otras localidades, consumen y regresan el mismo día. La visita existe; convertirla en permanencia representa otro desafío.
Juan Tejeda, presidente del Clúster Turístico y Productivo de Baní, plantea que actualmente no existe una oferta suficientemente articulada que permita comercializar a Peravia como una experiencia integral. Entiende que Baní podría desarrollar desde un recorrido urbano que conecte el Centro Cultural Perelló, parques, patrimonio religioso y otros referentes culturales, hasta circuitos que incorporen recursos de montaña, ríos, presas y comunidades.
El inventario existe. Lo que falta es convertirlo en producto.
Tener atractivos turísticos no equivale necesariamente a ser un destino turístico. Para ello se necesita que las piezas puedan encontrarse entre sí: que quien llegue por una playa descubra la montaña, que quien visite un espacio cultural encuentre dónde comer, que la gastronomía conduzca hacia otros atractivos y que, al terminar el día, existan suficientes razones y condiciones para quedarse. El visitante no debería tener que armar por sí mismo el rompecabezas turístico de una provincia.
La respuesta suministrada por el Ministerio de Turismo (MITUR) confirma que esos recursos están plenamente identificados. El organismo enumera las Dunas de Baní; el Parque Nacional Luis Quinn y Loma Barbacoa; El Manaclar y El Recodo; Las Yayitas; Bahía de Las Calderas y Salinas; Palmar de Ocoa; Los Almendros y Nizao; las Salinas de Baní; la gastronomía y Ruta del Mango, además del patrimonio histórico y religioso.
La cuestión, por tanto, no es descubrir qué tiene Peravia, sino conseguir que todo eso funcione como destino.

Tres décadas entre planes y potencial
La aspiración turística de Peravia no es reciente. En 1995, mediante el Decreto 177-95, parte del territorio costero de la provincia quedó incorporado formalmente al mapa de las áreas con vocación turística del país. Tres décadas después, la conversación provincial continúa girando alrededor de su desarrollo.
En 2025 se agregaron dos instrumentos legales importantes: la Ley 27-25 declaró a Peravia provincia ecoturística y la Ley 36-25 declaró a Baní Capital del Mango, formalizando una identidad productiva y cultural construida durante décadas alrededor de uno de los productos emblemáticos de la provincia. Para Tejeda, la declaratoria ecoturística constituye una oportunidad, aunque sostiene que faltó coordinación durante la elaboración de la iniciativa y que ahora corresponde poner en funcionamiento los mecanismos previstos por la legislación.
A ello se suma el Plan Estratégico de Desarrollo de la Provincia Peravia, que coloca al turismo entre las áreas llamadas a impulsar el territorio y contempla aspectos relacionados con el fortalecimiento institucional, la identidad territorial, el alojamiento y la diversificación de productos. La relevancia del documento está en que varias de las dificultades señaladas actualmente por los actores del sector ya forman parte de la planificación provincial.

Peravia, por tanto, no enfrenta simplemente una ausencia de diagnóstico. Existen legislación, planificación, organizaciones vinculadas al turismo y atractivos identificados. La brecha aparece al observar cuánto de esas condiciones ha logrado convertirse en productos, infraestructura y servicios disponibles de manera articulada para el visitante.
Una expresión contenida en la respuesta de MITUR resulta especialmente reveladora. En agosto de 2026, el organismo describe a Peravia como un “destino turístico emergente de alto potencial”, cuya oferta está dirigida prioritariamente al turismo interno.
La definición resume buena parte de la historia turística provincial: tres décadas después de haber sido incorporada al mapa turístico, Peravia continúa siendo descrita oficialmente desde aquello que puede llegar a ser. No significa que el territorio permanezca inmóvil, pero sí que su proceso de consolidación continúa abierto.
Juan Tejeda identifica entre las necesidades mejorar servicios y accesos hacia playas y montañas, definir con claridad qué quiere vender Peravia como destino, fortalecer el hospedaje y organizar la oferta. El reto ya no consiste solamente en demostrar que la provincia posee recursos, sino en convertirlos en resultados.
Llegar es una cosa; quedarse, otra
La capacidad de transformar una visita en estadía también puede observarse a través del alojamiento. Los registros consultados de la Oficina Nacional de Estadística muestran una oferta limitada frente a los grandes polos turísticos nacionales, mientras la información suministrada por MITUR aporta datos de actividad hotelera correspondientes a los establecimientos que reportan a esa institución. Ambos registros responden a universos estadísticos distintos y, por tanto, no deben presentarse como cifras equivalentes.
La plantilla remitida por MITUR registra 56 habitaciones correspondientes a dos hoteles durante 2022-2025. En 2026 aparecen 56 habitaciones y dos hoteles durante los dos primeros trimestres y 21 habitaciones correspondientes a un hotel en el tercer trimestre reportado. Las tasas de ocupación muestran fluctuaciones importantes: durante 2025, por ejemplo, oscilaron entre 56 % y 75 %, mientras para los tres trimestres consignados de 2026 se reportan 59 %, 59 % y 49 %.

Los números encuentran contexto en la experiencia de Radhamés Guerrero, propietario de D’Pravia Hotel. Explica que durante un fin de semana ordinario la ocupación de su establecimiento oscila entre 30 % y 45 %, pero en actividades de gran convocatoria provincial, como Expo Mango y las fiestas patronales, puede alcanzar entre 65 % y 80 %. Los eventos son capaces de movilizar visitantes y elevar la demanda de habitaciones; el desafío es mantener razones para permanecer en la provincia durante el resto del año.
Guerrero señala que parte de sus huéspedes procede de Santo Domingo y, ocasionalmente, del Sur profundo, aunque no todos llegan motivados exclusivamente por turismo. Entre quienes sí lo hacen identifica las Dunas y la zona montañosa como algunos de los atractivos buscados. Las estadías suelen concentrarse en fines de semana y rara vez superan los dos días.
El establecimiento tampoco mantiene una articulación formal con restaurantes o turoperadores para ofrecer al huésped una experiencia previamente organizada. En ocasiones son los propios visitantes quienes preguntan qué lugares pueden conocer, una situación que devuelve el reportaje a su punto de partida: el visitante está llegando, pero todavía debe construir por sí mismo una parte importante de su experiencia.
Los períodos de mayor ocupación dejan, sin embargo, una señal alentadora. Cuando existe una razón concreta para permanecer en Baní, aumenta la demanda de alojamiento. Convertir ese comportamiento episódico en una dinámica más constante es parte del desafío.

La montaña: reconocida, pero todavía por conectar
En la zona montañosa, la distancia entre recurso y producto turístico se vuelve más visible. Juan de Dios Soto recibe visitantes en El Recodo y Las Yayitas, donde durante años ha promovido experiencias vinculadas con naturaleza, senderismo, camping y cultura.
Quienes llegan encuentran bosques, ríos, cascadas y senderos que permiten conectar diferentes comunidades. Entre El Recodo y El Manaclar, explica Soto, puede realizarse un recorrido aproximado de una hora a pie, mientras desde Las Yayitas existen otras posibilidades de desplazamiento y contacto con la naturaleza. Sin embargo, esas experiencias todavía no forman parte de una ruta turística formalmente organizada y su promoción continúa dependiendo principalmente del boca a boca.

Juan de Dios Soto identifica necesidades concretas: caminos y senderos adecuados, señalización, transporte, servicios sanitarios y alojamiento. En algunas zonas, los propios comunitarios han comenzado a suplir carencias elementales, mientras la limitada disponibilidad de habitaciones convierte el camping en una alternativa cuando los visitantes deciden permanecer.
A la experiencia natural agregó el Museo Multicultural Juan de Dios Soto, creado a partir de objetos antiguos reunidos durante más de tres décadas, con la intención de preservar elementos culturales y complementar las visitas a los recursos naturales de la zona.
El contraste con la documentación oficial es interesante. MITUR reconoce al Parque Nacional Luis Quinn, Loma Barbacoa, El Manaclar, El Recodo y Las Yayitas entre los principales recursos ecoturísticos de Peravia. Incluso identifica a Las Yayitas como un recurso que atrae visitantes interesados en turismo de agua dulce.
La montaña, entonces, está identificada por el Estado como recurso turístico. El desafío comienza después del reconocimiento. Para quien intenta llegar hasta una cascada, la diferencia entre potencial y producto se expresa de manera concreta: un camino transitable, una señal, un baño, transporte, un guía y un lugar donde dormir.

Inversiones que comienzan a mover el escenario
El escenario tampoco puede describirse correctamente afirmando que no existe inversión pública en infraestructura turística. La documentación remitida por el Comité Ejecutor de Infraestructuras de Zonas Turísticas (CEIZTUR) registra dos proyectos en ejecución y un tercero en formulación.
En Nizao se ejecuta la construcción de infraestructuras recreativas en el frente marítimo de Playa Linda, con una inversión de RD$37,738,937.56, iniciada el 25 de agosto de 2025. En Baní, CEIZTUR reporta RD$136,956,834.51 para infraestructuras de servicios turísticos en Playa Los Almendros, proyecto iniciado el 24 de agosto de 2026. También figura en formulación la reconstrucción de la vía de acceso al frente marítimo de Playa Linda.

La intervención de Los Almendros resulta especialmente relevante por su actualidad: comenzó apenas días antes de la publicación de este reportaje. Las nuevas inversiones muestran que algunas de las necesidades señaladas durante años comienzan a recibir respuestas concretas en infraestructura. La interrogante es si esas actuaciones conseguirán integrarse a una estrategia que conecte también alojamiento, gastronomía, transporte, señalización, promoción y otros atractivos.
Desde el ámbito municipal también existen actuaciones y proyectos. El Ayuntamiento de Baní reportó intervenciones en Los Almendros, la Plaza de la Identidad Banileja, el Paseo Peatonal, Punta Salinas, gestiones relacionadas con el Museo de la Sal y actividades de promoción cultural. La institución precisa que no todas las iniciativas enumeradas han sido ejecutadas íntegramente por el gobierno municipal ni se encuentran necesariamente concluidas, debido a que algunas dependen de coordinación o financiamiento de otras entidades.
Entre las inversiones municipales especificadas aparecen RD$24.2 millones destinados a aceras, contenes y bacheo en Los Almendros y RD$21.8 millones correspondientes a la construcción de la plaza de entrada de Baní.

Pero la misma respuesta del Ayuntamiento permite identificar lo que permanece pendiente. Baní no cuenta actualmente con una Oficina Municipal de Turismo formalmente constituida y su Plan Municipal de Desarrollo 2024-2028 contempla iniciativas como la creación de esa dependencia, enlaces con turoperadores, un equipo de guías, rutas y señalización, una mesa interinstitucional, mejoras de acceso y una Mesa de Seguridad Turística. Tampoco existe actualmente una marca turística municipal formalmente establecida.
MITUR, por su parte, asegura que desde 2021 desarrolla campañas en medios y redes sociales, charlas y presentaciones dirigidas principalmente al mercado interno, además de acciones de promoción internacional y propuestas de circuitos multidestino que conecten a Peravia con otras provincias y ciudades del Sur. Expo Mango figura dentro de esa estrategia como uno de los principales eventos culturales y agroeconómicos utilizados para movilizar visitantes.
La promoción existe. Las inversiones también comienzan a hacerse más visibles. Pero ambas realidades devuelven la discusión a una pregunta esencial: ¿qué encuentra el visitante cuando responde a esa promoción y llega al territorio?
Las fuentes consultadas describen una provincia en transición, con atractivos identificados, planificación, promoción e inversiones recientes, pero también con rutas por organizar, accesos por mejorar, servicios por fortalecer y mecanismos de articulación que todavía necesitan consolidarse. Incluso el propio Ayuntamiento reconoce entre los desafíos pendientes la infraestructura, accesibilidad, promoción, organización y coordinación necesarias para fortalecer a Baní como destino.
Después de tres décadas, Peravia no necesita demostrar que tiene potencial turístico. El inventario está suficientemente identificado por instituciones, empresarios, comunidades y documentos de planificación. El desafío es conseguir que costa, montaña, gastronomía, cultura, alojamiento, comunidades, empresarios y Estado funcionen como partes de una misma experiencia.
Quizás entonces llegue el momento en que el propio Ministerio de Turismo deje de definirla como un “destino turístico emergente de alto potencial” y pueda hablar de un destino consolidado.
Porque un destino no se define únicamente por todo lo que posee, sino por lo que es capaz de hacer con ello.
