Nacimos, crecimos y sobrevivimos en una sociedad apegada a valores y principios heredados, traspasados de generaciones marcadas por el respeto, la responsabilidad y amor por la familia. Justo en el mes de la familia, el Senado inició la lectura de los 421 artículos del Código Penal, luego de que fueran aprobados en primera lectura, en la sesión anterior. Como manda el protocolo, una vez pase el curso de los procesos en la Cámara Alta, irá de nuevo a la Cámara de Diputados, donde será conocida en dos vistas más, para luego pasar al Poder Ejecutivo para su observación o promulgación. De hecho, el proyecto, tiene muy poca oposición en el Congreso. Obviamente, el pueblo está consciente de la necesidad de un nuevo código adaptado a la realidad actual, porque es imposible continuar con un instrumento jurídico penal desfasado, promulgado en los primeros años de la fundación de la República, cuando no existían tipificaciones delictivas que hoy trastornan la vida de los ciudadanos. De ahí que los legisladores hayan tenido que incorporar nuevos artículos para castigar delitos que hoy se convierten en el principal dolor de cabeza para la población mundial, sobre todo, en momentos en que las naciones se orientan por una agenda global auspiciada por organismos internacionales. Es así como resurgió el tema de las tres cáusales, aunque los senadores expresaron que el aborto se mantiene penalizado y se rebasaron los escollos con el tema de la niñez, luego que organizaciones se pronunciaran en contra del borrador del proyecto de ley, al que se le había incluido la eximente en la violencia intrafamiliar de “la disciplina bien aplicada” de los padres hacia los hijos. Para nosotros, ese aspecto merece especial atención, en virtud de las consecuencias que pudieran derivar de un código penal que contemple sanciones penales que van, desde un día a cuatro años de prisión, a los padres que insulten o den una pela a sus hijos como mecanismos de corrección. Esto, de por sí, rompe con los patrones culturales del pueblo dominicano.
En lo que todos estamos de acuerdo es en que se agreguen figuras penales para castigar los feminicidios, secuestros, actos de terrorismo y el uso del ácido del diablo, así como también, el cúmulo de penas.
Eso es lo que el pueblo espera. Todos apostamos a un Código Penal que priorice en penalizar el delito conforme a lo que acontece en el mundo, tomando en cuenta los valores y principios que definen nuestra sociedad.
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𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐄𝐥 𝐜𝐨𝐦𝐞𝐫𝐜𝐢𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐄𝐫𝐚𝐬𝐦𝐨 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚𝐧𝐚, 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐞𝐭𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐛𝐥𝐞𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐮𝐛𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐚́𝐫𝐞𝐚 𝐝𝐨𝐧𝐝𝐞 𝐬𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞 𝐞𝐥 𝐟𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐦𝐚𝐫𝐢́𝐭𝐢𝐦𝐨 𝐝𝐞 𝐋𝐨𝐬 𝐀𝐥𝐦𝐞𝐧𝐝𝐫𝐨𝐬, 𝐚𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨́ 𝐪𝐮𝐞