A esta aseveración se le pudiera agregar, por falta de recursos, por falta de gerencia y hasta por falta de visión, pero no es la intención insistir en los mismos cuestionamientos cuando contamos con autoridades que vienen dando respuestas a las tantas necesidades acumuladas que pesan sobre el tejido social. Por eso, cuando nos referimos al canal Juan Caballero, el mismo que atraviesa la zona norte de la ciudad, y que veinte años atrás era la alternativa de solución a la falta de agua para irrigar los predios agrícolas de varias comunidades del municipio, el canal que era aprovechado por las amas de casa para utilizar sus aguas en labores de limpieza, está desde hace años en estado agónico, producto de la contaminación y la falta de conciencia de quienes lo han tomado para arrojar desperdicios. Y mientras muere el canal porque al parecer ha cumplido su función vital en una comunidad que está cambiando su modo de producción para dar paso a otras áreas consideradas más útiles en término de generación de recursos, nos preocupa la desatención de los funcionarios del INDRHI para resolver la situación que ya no resisten las centenares de familias que residen a lo largo del acuífero. Son evidentes los desperdicios, corotos y alimañas que coexisten para afectar gravemente la salud de los comunitario. Sin embargo, a pesar de las quejas de las Juntas de Vecinos, de los encuentros realizados con la presencia de autoridades, de las comunicaciones y visitas a los despachos de funcionarios del INDRHI y todos los esfuerzos posibles, el canal Juan caballero, el primero y más emblemático del municipio, languidece y muere en medio del abandono más degradante. Y lo más preocupante ha sido, que nuestro canal, el que está ubicado en la zona más densamente poblada del municipio, el que no resiste más desechos y desperdicios, sólo sirve como receptáculo de promesas de políticos. Y esos políticos prometen entubarlo, soterrarlo y encausarlo para que no siga contaminando. De ahí la necesidad de orientar a las familias para que a través de las juntas de vecinos asuman impedir que sigan arrojando desperdicios al canal, que todos debemos colaborar, que la contaminación es culpa de nosotros y este es el momento de prevenir la insalubridad. Y finalmente, es preciso demandar el cumplimiento de la promesa, porque entubar el canal representa el fin de la contaminación, la ampliación de la berma para convertirla en un bulevar y el hermoseamiento de una zona que debe dar un salto hacia la modernidad. Miremos hacia el canal Juan Caballero.
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𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐋𝐚 𝐃𝐞𝐟𝐞𝐧𝐬𝐚 𝐂𝐢𝐯𝐢𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐢𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚 𝐢𝐧𝐟𝐨𝐫𝐦𝐨́ 𝐞𝐥 𝐜𝐢𝐞𝐫𝐫𝐞 𝐭𝐞𝐦𝐩𝐨𝐫𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝟏𝟑 𝐛𝐚𝐥𝐧𝐞𝐚𝐫𝐢𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐨𝐩𝐞𝐫𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐩𝐫𝐞𝐯𝐞𝐧𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐝𝐞 𝐒𝐞𝐦𝐚𝐧𝐚 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐚 𝟐𝟎𝟐𝟔,