En medio de la descomposición social que nos afecta, nos llega como nota refrescante, la gran hazaña de un joven de nuestro pueblo que se ha ganado el reconocimiento por sus logros en la disciplina del ajedrez.
Se trata de Yoel Starlin Polanco Núñez, quien recientemente logró alzarse como Maestro de Ajedrez Internacional en la categoría Fide Master, siendo el único de nuestra provincia y el número nueve a nivel nacional. Un ranking envidiable que lo proyecta como un paradigma para quienes sienten pasión por este deporte.
Es más que un motivo de orgullo apreciar el talento de un ajedrecista que concita la atención de una sociedad deseosa de contar con jóvenes valores que marquen la diferencia, sirviendo de ejemplo a las presentes y futuras generaciones.
De ahí la necesidad de promover ante el mundo que Yoel Starlin Polanco Núñez, un hijo de Baní, se ha encumbrado en el pedestal de los grandes. Justo, por la fuerza de su desempeño fue reconocido por el ayuntamiento, siendo aplaudido por las autoridades municipales, especialmente por el alcalde Santo Ramírez.
Y es que además, Yoel forma parte de la institución edilicia en el departamento de tecnología.
Es oportuno destacar que el joven talento, además de las cualidades expresadas, ha participado en olimpiadas de ajedrez a nivel mundial, quedando entre los mejores calificados. Y por siete ocasiones ha ganado campeonato provincial, logros atribuidos a su esfuerzo, perseverancia y dedicación, pero sobre todo, a la disciplina a la que se ha sometido.
Peravia Noticias, al tiempo de felicitarlo, invita a la juventud a seguir su ejemplo de superación, sin mirar atrás, saltando obstáculos y dificultades que busquen limitar sus aspiraciones de progreso. Miremos hacia Yoel, entendiendo que hay muchos como él que pasan inadvertidos por los barrios y sectores del municipio. Vamos a identificarlos, para apoyarlos y encaminarlos hacia la conquista de sus metas, ya que esos son los estandartes que debemos proyectar en una sociedad flagelada por los vicios que amenazan con destruir los valores que poco a poco van desapareciendo del seno de la familia banileja.