Aunque parezca insólito y descabellado, los dominicanos arrastramos la vergüenza de un escándalo bochornoso jamás imaginado. Cuando creíamos haberlo visto todo, estamos tocando el fondo del oprobio más aberrante. Y es que una corte del Distrito Sur de Nueva York acaba de condenar a la Junta Central Electoral de la República Dominicana. Y vaya usted a saber, nada más y nada menos que por deudas relacionadas con la Serie de Beisbol “Titanes del Caribe”. El organismo electoral compró un millón de dólares en taquillas y almuerzos para un evento deportivo celebrado en el año 2023, algo absurdo, desatinado y divorciado del objetivo por el cual existe. Al parecer, los miembros de la Junta Central Electoral en Nueva York entendieron que debían convertirse en promotores de beisbol, para lo cual adquirieron 15 mil boletas de entradas al evento y unos 20 mil almuerzos. Sin embargo, acuñaron el dicho: “Punta de lápiz no mata soldado “y hasta la fecha no han pagado nada. De ahí que la corte del Distrito Sur de Nueva York condenara a pagar una suma cercana a los US$ 887 mil dólares a la empresa Latin Events. La Sentencia fue dictada en marzo de este año por el juez estadounidense Kevin Castel, luego de que el organismo comicial fuera declarado en rebeldía al no comparecer en el proceso.
El monto de la deuda original asciende a más de 838 mil 337 dólares, pero se acumularon por mora e intereses, unos 48 mil 370 dólares. Desde el conocimiento de la noticia, la Junta Central Electoral viene enfrentando críticas desde la diáspora y cuestionada localmente tras darse a conocer la ejecución de la condena en ausencia.
Obviamente, la vergüenza alcanza a todos los ciudadanos de la República Dominicana, ya que una entidad descentralizada, con un rol definido en el aparato estatal, ha puesto a rodar la imagen de la nación por una situación que nadie llegaría a imaginar. A todo esto, debemos preguntar: ¿Quién orienta y supervisa el personal asignado a la Junta Central Electoral en Nueva York? ¿A quién se le ocurrió la idea descabellada de coger fiao esas 15 mil boletas para un juego de béisbol? ¿Y esos 20 mil almuerzos, quienes los consumieron?
La verdad es que nada justifica esa barbaridad. Mientras tanto, se está hablando de irresponsabilidad, despilfarro y poco tacto de quienes cometieron ese bochorno acto.