La política vernácula, con sus colores y expresiones populares, dejó atrás el fanatismo ancestral que convertía a los caudillos en amos y señores de los sectores que solían representar. Así pasamos del liderazgo patriarcal que llegó a dominar hasta el final del pasado siglo, para dar paso a otras figuras aún más degradantes para la democracia. Y es que para desgracia de la política, los dominicanos fuimos atraídos por el clientelismo, la compra de conciencia y el deseo desmedido de riquezas, obviamente, a través del usufructo y manejo de los partidos políticos. Es así como en la actual coyuntura electoral pretenden mostrar como avances de la democracia la ensarta de ventorrillos que se hacen llamar partidos políticos con el objetivo único de recibir fondos del erario. Un negocio redondo que para sostenerse sólo debe pegarse “de una forma sabia” en una de las alianzas electorales. La verdad es que somos asaltados por una casta de ciudadanos decididos a vivir de los recursos del Estado. Cada cuatro años observamos el mismo escenario, con iguales actores y la misma trama: “buscársela a como dé lugar” Así los procesos electorales son convertidos en una especie de carnaval donde los partidos olvidaron sus ideologías para entretener a sus militantes en los circos rodantes que montan en los diversos espacios de la sociedad. Sin embargo, lo más interesante es que los votantes han ido perdiendo el sentido de militancia y de identidad con un determinado partido. De ahí que el otrora poderoso Partido Revolucionario Dominicano, fundado en el exilio para luchar en contra de la tiranía trujillista, como una ironía histórica, en las elecciones del pasado domingo, quedó por debajo del Partido Esperanza Democrática, fundado por el nieto del dictador Trujillo. Es decir, de ser el más grande de todos los partidos políticos, el PRD ha devenido en uno más de los partidos pequeños que pululan en el sistema político electoral dominicano. Es oportuno advertir las debilidades que afectan al partidarismo nacional para adecuar a esas organizaciones a los requerimientos de la época, donde más que caudillos y jefes octogenarios, se debe dar paso a nuevos liderazgos cimentado en ideales de progreso, donde más que caciques mesiánicos se imponga el trabajo en equipo para que unidos celebremos cada triunfo bajo el sol resplandeciente de un liderazgo plural y democrático.
Regidora Carolina Díaz expone necesidades de Los Cajüilitos
𝐏𝐞𝐫𝐚𝐯𝐢𝐚, 𝐑.𝐃. 𝐋𝐚 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐝𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐢𝐩𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐧𝐢́ 𝐲 𝐝𝐢𝐫𝐢𝐠𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐭𝐚𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐬𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐋𝐨𝐬 𝐂𝐚𝐣𝐮̈𝐢𝐥𝐢𝐭𝐨𝐬, 𝐂𝐚𝐫𝐨𝐥𝐢𝐧𝐚 𝐃𝐢́𝐚𝐳, 𝐞𝐱𝐩𝐮𝐬𝐨 𝐯𝐚𝐫𝐢𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐥𝐞𝐦𝐚́𝐭𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚𝐧 𝐚